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Integración de Polaridades – Laboratorio Metamorfosis

Esta imagen muestra  una breve síntesis de la exploración del segundo chakra/ swadhisthana o centro vital del Laboratorio Metamorfosis, el domingo 29 noviembre 20.

Exploramos las energías  masculina y femenina que en la medicina occidental podemos relacionar con el Sistema Nervioso Autónomo, el Sistema simpático y el Sistema parasimpático. En las tradiciones ancestrales como el Yoga son los Nadis/canales; para el Taoismo es el yin y el yang; para el Hinduismo son las deidades Shiva y Shakti.

El lado izquierdo del cuerpo está asociado a la energía femenina, el lado derecho a la energía masculina. Ambas se cruzan a la altura de la frente y cambian en el cerebro, de modo que la parte izquierda del cerebro se considera más racional y el lado derecho sería el cerebro más intuitivo.

En el plano físico y biológico me resulta interesante verlo en relación con el Sistema Nervioso Autónomo. Este consta también de tres ramas: La rama dorsal del nervio vago / Parasimpático que reacciona ante la interpretación de las señales externas con la parálisis y la inactividad. El vago ventral / Simpático se activa ante determinadas señales del exterior preparándonos para la acción y la huida. La tercera, es la rama mielinizada del nervio vago, el vago ventral que regula la actividad de las otras dos ramas, facilitando salir de estados de hiperactivación e hipoactivación y garantizando la sensación de bienestar, calma y conexión interna y social, permitiendo los estados de compasión y benevolencia.

Esto que parece nuevo las grandes tradiciones milenarias lo explican hermosamente a través del lenguaje simbólico y metafórico.

Para el Taoismo estas dos fuerzas se representan en el símbolo del Yin y el Yang. El Yin representa las cualidades de lo oscuro, húmedo, pesado, frío, abajo, curva, terrestre, interno, lento, femenino, orden, vulnerable, quietud. El  Yang se asocia a lo luminoso, seco, ligero, caliente, arriba, línea, celeste, externo, rápido, masculino, desorden, fuerte, movimiento. Ambos son interdependientes: cada una de estas fuerzas necesita de la otra para existir. Todo lo que existe es relativo: el ying contiene energía yang, y el yang contiene energía ying. Es decir, que en cada una de las fuerzas está presente su opuesto.

En la tradición del Yoga se entiende a partir de los Nadis, los canales energéticos del cuerpo.

Así el lado izquierdo del cuerpo está regido por el Ida Nadi, el canal lunar que hace referencia a la quietud, al recogimiento, y el reposo. Es la energía de pausa que nos lleva a crear en quietud.

El lado derecho está regido por Pingala Nadi, el canal solar, es caliente y está relacionado con la actividad y la manifestación de la acción.

En ambos la atención está en relación con lo externo, las sensaciones y las emociones. El canal central Shusuma Nadi, por el contrario nos lleva hacia la introspección profunda. Es el ascenso de la energía Kundalini desde la base de la columna hasta la cima de la cabeza, llegando así a un estado de éxtasis beatífico conocido en yoga como samadhi.

Para el Hinduismo, esto mismo se explica con las deidades de Shakti y Shiva. Cuenta la leyenda que Shakti yace dormida en la base de nuestra columna vertebral, también llamada la energía  kundalini, asociada con la intuición, la creación, el cambio. Cuando se despierta asciende cruzando todos los chacras, danzando hasta lo alto de la coronilla, allí dónde reside Shiva con las cualidades de la percepción y la consciencia elevada. Está sentado sobre una flor de loto de mil pétalos.

Shakti despierta a Shiva y en fascinación  mutua se unen en una danza de Amor provocando la apertura a la lucidez y nuevos planos de entendimiento. No existe unión más grandiosa que la suya. Parece que solo a través de Shakti llegaremos a alcanzar a Shiva.  Cuando en el chakra corona, en el centro más elevado, Shiva y Shakti se unen se transforman en pura Luz; esto es la conciencia imperturbable.

Cuando se da esa unión atraviesan el portal de Brahma, considerado el Dios Creador, desaparecen en el infinito (la unidad, la nada y el Todo) volviendo hacia la fuente de todo lo creado.

Esta leyenda da cuenta del proceso de autoconocimiento, el despertar de la Kundalini y su viaje a través de los siete chakras principales. No se puede saltar etapas ni chakras, cada peldaño es necesario para subir al siguiente. La columna se transforma en una escalera ascendente hacia la apertura de la consciencia.

Sea cual sea la tradición que sigamos, todas las líneas nos plantean un viaje al autoconocimiento y llegar a ese punto de equilibrio en donde se logra transcender las emociones más densas, aceptamos la sombra para acogernos en la luz del Amor compasivo. Emerge la mirada del Ser, la (auto)Compasión, el Amor a sí y al prójimo.

A partir de la danza consciente, del movimiento auténtico nos asomamos a la escucha del cuerpo y de sus sensaciones. Integramos las experiencias  vividas y acogemos cada  historia que albergamos en nuestra memoria somática. Abrimos el camino al «Amor a sí», a la luz de la consciencia sobre lo inconsciente. Buscamos el equilibrio entre lo emocional y lo racional, Abrazamos nuestra sombra con nuestra luz.  Y así, nos invitamos a abrir las puertas del corazón y de la consciencia para la transformación/la metamorfosis. Nutrimos el Self / florece el Ser. Nos permitimos ser en todo lo que somos, manifestándose el brillo de nuestra Esencia.

Rubi Alonso Sierra

Danza de Polaridades

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